Muchas veces no se trata del tiempo, momento, dinero, gente. Se trata solamente de ti. De reivindicarte. De decir no quiero, gritar, saltar, correr. Y escuchar como varios idiotas te dirán: ¿Cómo has podido? ¿Qué? Has cambiado. Solamente tienes que bajar el volumen de sus voces y reírte. No debes escucharles, prestarles atención ¿Para qué?
Haz lo que tengas que hacer ya, si dudas, hazlo, si no dudas es que no te importa.