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domingo, 8 de diciembre de 2013

AMOR.

Siempre he dicho que el amor es lo más importante en este mundo. Llamadme platónica, quizá lo soy, soy una transcendental que siempre quiere mirar el más allá. Lo que viene detrás de todo. La causa y el espíritu. La esencia. Lo que impulsa.

Mirando el amor, me he dado cuenta de que no hay mayor maldad que esto. Esto que te carcome por dentro lentamente. Que te hace perder el control, la noción del tiempo y te hace peor. Te hace más egoísta, por dentro solo piensas en él, te pierde la sonrisa, rompe tus esquemas y te hace perder la razón. La gente habla maravillas de esto, yo también, aún no sé por qué. Me está matando lentamente. Quiero acabar con todo esto. Maldigo esto, yo lo empecé. Sin embargo no. Quiero que se quede. Porque aunque me mate, estoy bien. Estoy bien en la inseguridad de no saber la verdad. De ni si quiera conocerte. De no saber si me quieres. Solo sé que hay algo. Llámalo amor. Sé que lo es. Más estoy hundida. En el fondo del asunto. No veo más maldad. Que la que me mantiene a tu entera disposición

No queda nada más.

Peticiones. Soluciones. Motivos. ¿Qué quieres?
 La ciudad tranquila.
 El mudo hablando. El cojo corriendo. El sordo oyendo. El ciego observando. La muerte muerta. 
Todos vivos presos de ti. La condena. Estamos acabados. No hay más. Solo estamos tú y yo. Siempre lo he querido. Me alegro que lo comprendas. Ceniza absorbida esparcida sobre mi. Tumba revuelta. Cruz suelta. Revives. Estás aquí. Lo sé todo de ti. No puedes mentir. Lo sabemos y lo saben. 
Revés. Realidad que crees conocer. ¿No lo ves? Destinados a vivir, pero destinados a morir. Nacer y morir están aquí, en la misma línea. ¿Desgracia? Más es verdad. Afirmación, el destino esta lejano, si no, que es más cercano. Puertas que suenan. ¿Vienes a buscarme? Es pronto. Presa del miedo. O el miedo presa de ti. No quiero saber, lo que habrá allá. Me da miedo reflexionar. Un pie puesto aquí y el otro allí. No te equivoques, esto no es nuevo. Es viejo, desde antes de nosotros. 
Eternos no. Finitos. Nuestra simplicidad acabo al nacer y termina al morir. 
Un paso. ¿Me buscabas? ¿No eras lo que esperabas? Una sabia vengadora. Una vengadora más. 
Puñal en costado, arma en mano. Sangre por el cuerpo, esto es cruento. 

Intentos inacabados.

El descampado soleado. Fue aquí. Me dicen que es así. Cierro los ojos. Esto es por mí. Hace Sol eso me decía a mí, más ahora el cielo esta oscuro y no es por ti, es por mí. Una sombra oscura. Un lamento imperdonable. Quiero recibirla de pie. Intento incorporar mi cuerpo. Lo consigo. Te miro. La miro. Se va. ¿Tienes miedo? Hoy no lo conseguirás. ¿Quieres marcharte ya? Me han dicho que te han visto. En tus ojos llevas escrito mi nombre. No te olvides. Nos veremos. Las cruces están en los cementerios. Y allí estás tú. ¿Vas a parar? No te dejare escapar. Hoy no podrás. Mi mano temblorosa te dispara. Es imperdonable. A la más deseable.

Hoy no te irás.

La ciudad desierta. El café sobre el café. El aire. El viento. Todo daba vueltas en torno a ti. El Sol. Cielo. Sombra. Ando. Casi que siento esa sequedad que me quema tan dentro. Me apoyo en donde puedo.Casi jadeante. El sudor esta frío. El cálido sopla y me hace temblar. Aún así, continuo. No consigo encontrarte. Vengo a vengarte. No debes preocuparte. Yo también lo he comprendido. No puede seguir así. La pistola.Hoy voy hacía allí. Dos pasos ya estaba ahí. La muerte acaricia mi espalda. No doy gracias. Consigo sosegarme. La hiberna esta húmeda y algo me dice que marche. ¿Quieres echarme? ¿Tienes miedo? Vengo a matarte. El arma pesa casi más que el calor. Allí desmallada. Masacrada. Vendrás. Solo te pasarás. Espero no perder esta oportunidad.